18 ago. 2008

Que injusticia!

La compañera de trabajo de mi esposo tiene descanso médico por enfermedad: esta estresada. Ella, al igual que casi todos los trabajadores en este país, tiene un sueldo que alcanza para vivir tranquilamente, en una casa o departamento muy grande, llena su despensa con alimentos necesarios y muchos antojos, tiene un auto moderno que no pasa de los 4 años de antiguedad, tiene un hijo que asiste al colegio gratis, recibe ayuda económica para que nada le falte al niño, tiene derecho a descanso médico remunerado, puede faltar algunos dias al trabajo sin ninguna justificación, y goza de 5 semanas al año de vacaciones que generalmente las pasa en el extranjero.

La vida de un trabajador en mi país es muy dura. El nivel de desempleo es altisimo, pero el nivel de subempleo es mucho peor. Si alguien tiene la suerte de tener trabajo, te aseguro que tiene un horario de 12 horas efectivas como mínimo, tiene un sueldo que no alcanza ni para inscribir a sus hijos en un buen colegio, compra con las justas los alimentos de primera necesidad, su máxima diversión consiste en ver la tele los domingos en la tarde, ya no se acuerda de la ultima vez que fue a un buen restaurante, sus hijos ni lo conocen porque no esta nunca en casa, no tiene derecho a vacaciones, ni derecho a una indemnización si lo despiden, ni derecho a enfermarse, pues le descontarán esas horas. Lo único que conoce del extranjero lo ha visto en la tele o escuchado a algun turista. Ellos también estan estresados.

No quiero ser irónica, no con estos temas que son tan sensibles. La comparación anterior no es para burlarme del stress de la primera, sino para comentar la conclusión a la que llegamos con mi marido hace unas horas: el stress no depende de lo que tienes, sino de las comparaciones que haces.

Me explico, la primera persona, tiene todo lo que nosotros podríamos querer para ser felices, pero su vida no es perfecta. Ella no tiene una pareja que la ayude a criar al niño, y diga lo que se diga, eso debe ser muy duro. Además el chico parece que no tiene vida social, ni amigos, ni nada y eso la preocupa y la frustra como madre. Y para remate, la parte mas linda de su trabajo, no la puede hacer, pues tarda mucho tiempo en terminar con el papeleo que a nadie le interesa. Ella esta estresada no porque este en peligro su familia, ni su trabajo, ni porque siente que le falta el dinero, sino que no tiene la vida que ella ve en los demas.


En Perú, el solo hecho de tener un trabajo, es una bendición. Te sentís afortunado, viste? Pero cuando tu trabajo no te deja vivir, eso te jode todo. Uno alla no pide lo que se tiene en Noruega, solo se pide tener suficiente para no preocuparte por la comida de tus hijos, para que puedan estudiar, para que puedan salir a pasear un domingo y comprarse un helado. Se pide no tener miedo a que en cualquier momento te despidan y no tengas un centavo en el bolsillo. Se pide tener una jornada laboral de 8 horas. Se pide no trabajar domingos. 

Ellos, ambos, se estresan de igual manera, cada uno en su propia situación. La injusticia esta en que los peruanos no pueden reclamar, porque si lo hacen seguramente estarán despedidos. Ellos solo se la aguantan.

2 comentarios:

Berenice dijo...

Uff una realidad para todos los países latinoamericanos.

saludos desde México

titab dijo...

Que tristeza!! pero si.. es la cruda realidad..