28 nov. 2006

Sin explicaciones

No te he abandonado, solo he estado sin inspiración. No tienes idea de cuantas líneas he escrito para borrarlas inmediatamente. No se diferenciar una buena frase de una frase echada al azar y escrita mil veces. Leo los blogs de las responsables de esta aventura y siento una saludable envidia. Me gustaría plasmar todo en esta pantalla, todo lo que siento, todo lo que pienso y a pesar de que me protege un cierto anonimato tengo miedo de desnudarme completamente. Tengo miedo de mi, de escribir cosas sin pensar para luego leerlas y descubrir que no soy la persona que quiero ser, que mis defectos se superponen a mis virtudes, que adolezco de múltiples prejuicios, que mi vida la vivieron otros y no encontrar nada interesante en mi cotidianidad.
Trato, trato, trato. A ver que tal sale……

22 nov. 2006

Destino

Ayer me enteré que mi amiga duerme con mi ex. Mi amiga y mi ex, juntos, besándose, acariciándose, haciendo el amor, sudando juntos. Y sin embargo no tengo sentimientos de rechazo, con este chico salí solamente un par de veces, ni siquiera puedo decir que fue mi novio, en realidad no fue nada. Y algo muy importante: ellos son compañeros de departamento.
Siempre pensé que si me enteraba que una amiga mia salía con uno de mis ex me iba a volver loca, que iba a pensar muy mal de ella, que mi amistad terminaría inmediatamente, pero ahora que pasó no me siento tan mal. Pero de algo estoy completamente segura, esa relación no tiene futuro. Conozco ese tipo de hombres, no se comprometen con nada, no tienen el menor respeto por una chica, no les interesan los sentimientos de las personas que los rodean, son egocentricos, calculadores y malvados.
Me gustaría sentir pena por mi amiga o quizas hablar con ella y prevenirla. Pero hay algo dentro de mi que impide acercarme, pienso que si ella se metió con él sabiendo como se había portado conmigo es porque a ella no le importa mucho como la trate él, o no?

21 nov. 2006

Un poquito de mi para ti


En esta casa fui muy feliz, aqui viví con 3 chicas increibles, todas con culturas muy diferentes, viendo la vida desde distintos angulos, pero con el objetivo de disfrutar y de aprovechar al maximo la ciudad y la experiencia argentina.

El viejo y la niña

Lo conoció una noche de agosto, era el cumpleaños de su primo, su mejor amigo. El tenía 24 años y ella solo 16, él era un chico flaquito, muy blanco, algo narizón, con los ojos chiquitos y los lentes muy grandes. Esa noche solo intercambiaron un par de palabras, él estaba demasiado interesado en la prima de ella como para hacerle caso. Pasó un mes y en otro cumpleaños familiar se volvieron a encontrar. La peque era una chica atrevida, no era la santa que sus papás y demás creían, ella pensaba que era una completa bandida, pero ahora al mirar atrás se da cuenta que solo era una chica traviesa, una niña demasiado apurada por crecer. En ese cumpleaños ella lo besó y él le correspondió. Después de una semana él consiguió su número de teléfono, ella no se lo había dado por lo que se preguntó quién fue, fue su primo pensó, pero luego descubrió que él había llamado a medio barrio antes de dar con ella. Comenzaron a salir, él pasaba por su universidad, ella lo visitaba en su trabajo, salían algunos fines de semana al cine, otros simplemente a pasear al parque. Luego de un año ella lo llevó a su casa, sus papás lo conocieron, lo criticaron y luego lo aceptaron. El ya no era el estudiante que contaba monedas para invitarla al cine, ahora era el chico con brillante futuro, graduado de una carrera muy exigente, con un trabajo venturoso. Los años pasaron rápidamente, ella terminó la universidad, él se ubicó en un mejor trabajo, a la mirada de todos eran una pareja perfecta, pero la peque sabía que faltaba mucho para considerarse de esa manera. A ella le faltaba algo que él no le daba, le faltaba emoción, le faltaban las mariposas en el estomago, le faltaba ese golpe que se siente en el fondo del pecho cuando sabes que viene a visitarte, le faltaba amor, pero ella no quería admitirlo. Siete años pasaron y ninguno de los dos fue suficientemente valiente para plantearse una separación, aun cuando ya hacía mucho tiempo que se habían ausentado las palabras de amor y las ganas de estar cerca del otro. Nada era como antes, nada era como nunca. Un buen día, fueron a ver muebles con algunos familiares, todos tenían una opinión acerca de qué muebles deberían comprar para el futuro hogar, la peque se sentía mal, ese día no había comido, pero él no se inmutó, siguió paseando a pesar de las constantes quejas de ella, la peque no sabe hasta hoy si el dolor era por el hambre o por la angustia de ver planificada su vida con un hombre que no amaba, ella se quejó nuevamente, tengo hambre dijo, vamos a un restaurante sugirió, pero él siguió paseando, y paseó por 3 horas mas. Al terminar la exposición de muebles, la peque supo que era el momento del adiós, era evidente que él no la quería, a la peque le dolió mucho esto pero no era una pena de amor, era la pena de perder una persona que era parte de su vida. El la acompañó hasta su casa, se despidieron en la puerta, la peque le dijo “adiós”, él le dijo “adiós”. Esa fue la última vez que ellos se vieron, se conocían tan bien que no hizo falta nada mas.

20 nov. 2006

El comienzo de la historia

Esta es la historia de una peque, una chica que estudió una carrera universitaria, se graduó, consiguió un trabajo envidiable en prestigio, aunque le pagaban un sueldo de michi, consiguió otro trabajo donde la siguieron explotando, vio a sus amigas casarse (con penas y alegrías), consiguió un enamorado, lo conservó por 7 años y después se dio cuenta de que nunca había estado enamorada de él. Esta peque se cansó de todo y quiso descubrir el mundo, pero no llegó muy lejos, se fue a Argentina nomás, aunque sigue soñando con viajar y viajar, conocer todo el mundo, ver la muralla china, montar elefantes en la India y bañarse en las aguas termales de Islandia. Con suerte algún día cumplirá su sueño, por mientras esta aquí, viviendo un sueño también, un buen sueño que en algún momento parecía convertirse en pesadilla, pero que gracias a “no se qué” siguió siendo un buen sueño.
Hoy esta peque quiere compartir esto con alguien, sin compromisos, sin juzgamientos, examinándose a ella misma, con la pantalla de psicoanalista, con el teclado como su voz.