28 sept. 2008

Aprendiendo

Es gracioso encontrar gente que acaba de llegar a Noruega….y que me piden información a mi!
Ayer estábamos en una pre-fiesta en la casa de una amiga noruega y llegaron varios chicos italianos, franceses, alemanes. Toditos recién llegados a Trondheim y con toda la curiosidad del mundo me preguntaban que onda con la ciudad, si es fácil acostumbrarse a todo, si el invierno es muy frio, si nieva mucho, y yo me podía ver ahí contestando las preguntas, tratando de no asustarlos y al mismo tiempo dándome cuenta que ya tengo mas de una año viviendo por aquí y que hay cosas a las que pensé no acostumbrarme jamás y ahora son parte de mi día.

He aprendido a apreciar el pan. En Perú tenemos variedades de pan, pero son de pan blanco y las variedades son de forma y no de contenido. El pan negro es de cereales y es el menos consumido. Aquí voy al súper y me quedo mirando los panes (todos son negros) y elijo cual quiero para ese par de días que dura. Un día puede ser pan de yogurt, otro de semillas de girasol, otro con centeno, otro de trigo molido, y lo increíble es que mientras los miro mentalmente los puedo saborear y se cual me gusta más ese día.

Aprendí también a confiar en los termómetros que tenemos pegados al exterior de las ventanas. Cuando tengo que salir, lo primero que hago es mirar la temperatura, luego después de eso decido que me tengo que poner. Lo mismo pasa si llueve, tengo que elegir si necesito el abrigo plástico (si llueve mucho), el impermeable chic que me traje de Buenos Aires (si no llueve tanto) o el pantalón y chaqueta de lluvia (si tengo que montar en bici). Con los zapatos es igual, para mucho frío, poco frío, si llueve, si nieva, si hay viento, si voy a estar mucho en la calle o si voy a estar in doors.

Mención aparte merecen mis clavitos. Aquí los viejos usan unos zapatos que vienen con clavitos en la parte de la suela con el propósito de no resbalarse con el hielo. Los clavitos se incrustan en el hielo y así no te caes. Debo corregir: los usan los viejos y los recién llegados como yo que no aprendemos a caminar sobre hielo. Es algo medio vergonzoso, pero lo prefiero desde que baje arrodillada 1 cuadra entera porque no podía lograr sostenerme en pie (vivo sobre un cerrito y para ir al centro hay pendiente de 3 cuadras).

Me acostumbre a pagar 30 koronas (6 dolares) por un mango y que me parezca barato. A comer rømme (leche cortada, no yogurt), salmón, queso dulce, reno, ballena y carne molida.

Aprendí a asumir que si hay sol tenemos que salir a pasear porque no hay sol todos los días y que los paseos son siempre al bosque y que ir al shopping no se considera paseo.

Aprendí también a que si te chocas con alguien que hable español no significa que te van a hablar al toque y que seremos amigas para siempre.  

Igual hay muchas cosas a las que todavía no me acostumbro. 

1 comentario:

yo misma dijo...

Te leo y me haces morir del frío, zapatos con clavitos para no resbalarse brrrrr. Comer reno me podría imaginar de alguna forma... ballena me da penita...