15 jul. 2014

Malawi, the warm heart of Africa


Poco o nada sabía yo de Malawi antes de mudarme. Creo que tengo una innegable predilección por tirarme de cabeza a la piscina sin saber si ésta tiene o no tiene agua.  Antes de mudarme a Noruega tampoco sabía mucho al respecto y, la verdad, preferí que la realidad me agarrara por sorpresa pues, analizándome en retrospectiva, creo que tenía miedo de lo que se venía.
De este país solo había oído que está en la lista de los diez más pobres del mundo. Además sabía que existe el Lago Malawi que es el acuario natural más asombroso del mundo por la gran variedad de peces de colores y que provee de agua necesaria para la agricultura, sin la cual estarían totalmente perdidos. Me acordaba, desde mis estudios de colegio, que la capital es Lilongwe y que además hay una segunda ciudad muy importante llamada Blantyre.  Hablando con un amigo en Oslo me hizo recordar que hay dos islas en el Lago Malawi (Likoma y Chizumulu) que, a pesar de estar en aguas territoriales de Mozambique, pertenecen a Malawi. Esto quizás no es muy interesante para la mayoría pero para los interesados en derecho internacional es increíble!
Así llegué a Malawi, con muchas ganas de aventura, de sol, de playa, de algo diferente a Noruega… y vaya que lo encontré. Cuando llegué al aeropuerto de Lilongwe, me sorprendió lo chiquitito que era y lo básico de las instalaciones. Comparando – muchos dicen que no es bueno comparar pero cómo sino se puede evaluar? – los aeropuertos de provincia en Perú son mucho más modernos y más grandes. Al pasar por control aduanero me di con la primera prueba irrefutable que ya estaba en Africa: Una mujer (quizás de India o Pakistán) le dio un fajo de billetes al oficial aduanero para que no le revise las diez enormes maletas que traía consigo.
El pueblo donde vivo está a tres horas en auto de la capital. Yo llegué en la época de lluvias, cuando los paisajes son espectacularmente frondosos, muy verdes. La tierra roja hace contraste con los cultivos de tabaco y maíz, y toda la carretera está rodeada de imágenes dignas de fotografiar. Sin embargo, lo que más impresiona es la gente. Por la carretera, fuera de la ciudad, hay muy poco tráfico de automóviles pero siempre hay personas caminando o en bicicleta. Y así será hasta llegar al pueblo. El ciudadano promedio es pobre. Fuera de la cuidad, la gente vive de su pequeña chacrita y para transportarse pues la mayoría camina y camina. Algunos inclusive trotan por largas distancias. Y casi todos los niños saludan con las manos a los que pasan en automóvil, sobre todo a los extranjeros a los que les encanta gritar: AZUNGUUUUUUUUU!



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